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domingo, 26 de marzo de 2017

La estación interplanetaria "Luna-1" (Межпланетная станция "Луна-1") (2-I-1959)

El 2 de enero de 1959 la Unión Soviética lanzó la primera sonda con la suficiente velocidad -unos 410000 km/h, aproximadamente- como para alcanzar una órbita de escape de la Tierra. Su nombre era Мечта (Mechta), que en ruso significa “sueño”, y su destino la Luna. En 1963 se cambió el nombre al vehículo y a la misión y se le denominó Луна-1, aunque en occidente se utilizó el nombre de “Lunik”. El Luna-1 fue el primero de un programa de 24 misiones, cuyo destino era el satélite natural de la Tierra.
La velocidad de escape se consiguió gracias al cohete R-7 modificado (8К72 NºB1-6) (fuente: Naukas/Eureka), que fue el utilizado para lanzar la nave Luna-1. Las dificultades para corregir los errores en la trayectoria usando el sistema de control de la última fase del cohete (ver: D. Marín, 50 Años del Luna 1) produjeron que el Luna-1 no alcanzara su objetivo, pero estuvo muy cerca, ya que se acercó a 5995km (fuente: Rusopedia) de la superficie de la Luna.


El primer sello que se muestra corresponde a una emisión de Hungría de 1969 donde se conmemora el décimo aniversario del lanzamiento del Luna-1. En primer plano se encuentra una imagen estilizada de la nave espacial dirigiéndose hacia la Luna. La estela que aparece en el dibujo representa con toda seguridad la que produjo el Luna-1 al soltar 1 Kg de sodio en estado gaseoso (Fuente: NASA) permitiendo visualizar su trayectoria durante un tiempo, y mostrar el comportamiento de una nube de gas en el espacio vacío. En un segundo plano, el sello muestra un espacio estrellado de color negro con la Tierra al fondo. El valor del sello es de 1 “forint” (florín húngaro en español).
El Luna-1 tenía una forma esférica con un diámetro de 80cm y una masa de 156Kg (fuente: Naukas/Eureka). Los detalles del vehículo espacial se pueden ver claramente en los dos sellos que se muestran a continuación.




El primero corresponde a una emisión de Laos de 1984 y tiene un valor facial de 1kip. (La unidad monetaria de Laos es el kip, que con anterioridad a 1980 se dividía en 100 att, denominación hoy desaparecida debido al escaso valor del kip). En él aparece un dibujo bastante detallado del Luna-1 con la Luna y un fondo estrellado en un segundo plano. El siguiente es un sello de Checoslovaquia con un valor facial de 60 heller, cuyo motivo es un dibujo del Luna-1 situado en un primer plano sobre el Sol, que está a la derecha en un segundo plano. Precisamente, es en una órbita alrededor del Sol, entre la Tierra y Marte, donde se instaló el Luna-1 después de acercarse a la Luna. La órbita, donde todavía se encuentra, tiene una excentricidad es e=0,14767 y la recorre con un período de revolución de 450 días (fuente: NASA).
En la página web de la NASA se citan dos experimentos de los realizados por el Luna-1, así como los investigadores principales de los mismos: S. Sh. Dolginov y S. Vernov.
El último sello que se expone sobre sobre la temática del Luna-1 es un valor de Hungría de 20 florines, cuyo motivo principal es una imagen de una sello de Albania (Shqiperia) que conmemora el lanzamiento de la nave soviética en el primer intento de alcanzar la Luna.



Referencias
1.- https://www.youtube.com/watch?v=TFS316SzGFQ.
2.- https://es.wikipedia.org/wiki/Programa_Luna
3.- http://danielmarin.naukas.com/2009/01/02/50-anos-del-luna-1/
4.- http://rusopedia.rt.com/ciencia_y_tecnica/espacio/issue_29.html
5.- https://nssdc.gsfc.nasa.gov/nmc/spacecraftDisplay.do?id=1959-012A
6.-https://nssdc.gsfc.nasa.gov/nmc/experimentSearch.do?spacecraft=Luna%20%201

sábado, 25 de febrero de 2017

El programa Sputnik: la misión Sputnik-3 (15-V-1958)

El Sputnik-3 fue un satélite que, según palabras de la propia NASA, era un laboratorio científico automático. Dada su envergadura y el equipamiento que transportaba puede considerarse la primera astronave propiamente dicha. Su imagen queda ilustrada en los dos sellos que a continuación se muestran. El primero es un sello de Camboya del año 1990 con un valor facial de 4 rieles –el riel es la moneda oficial de Camboya, que antiguamente se dividían en 10 kak o 100 sen (សេន), monedas hoy en desuso a causa del poco valor del riel-. En él aparece un colorista dibujo del Sputnik-3 donde se resaltan todos los detalles de la astronave.


El segundo sello pertenece a una emisión de Mongolia con un valor de 5 mongos. (La unidad monetaria de Mongolia es el tugrik, cuya centésima parte era el mongo, que no se utiliza actualmente). El tema central del sello es un dibujo de Sputnik-3 moviéndose por el espacio sobre un fondo estrellado.


El Sputnik-3 tenía una masa de 1327Kg. e iba equipado de un numeroso y variado instrumental científico que le permitió obtener datos relativos a un gran número de experimentos.
Para poner en órbita el Sputnik-3 se utilizó el cohete R-7 Semyorka (en ruso: Р-7 Семёрка: “el siete”), similar al usado con los anteriores Sputnik. El lanzamiento y la puesta en órbita del Sputnik-3 queda ilustrado con este bonito sello de Rumanía,


En él puede verse un dibujo bastante realista del cohete Semyorka con sus motores encendidos junto a una imagen del Sputnik-3 en órbita sobre la Tierra. Corresponde a una emisión de 2008 para conmemorar el cincuenta aniversario del lanzamiento del satélite. El valor facial de sello es de 2,40 lei (plural de leu).
La órbita del Sputnik-3 tenía su perigeo a una altura de 217km sobre la superficie terrestre y su apogeo a 1864km, lo que correspondía a una órbita de excentricidad e=0,11093. La inclinación de la órbita era i=65,18º y el período de revolución de 105,9 minutos. Para ilustrar estos datos orbitales se muestra el siguiente sello de Checoslovaquia donde aparece la ya inconfundible imagen del Sputnik-3 orbitando la Tierra. El sello tiene un valor de 30 hellers.


El satélite Sputnik-3 -un “flying laboratory”-, permaneció en órbita hasta el 6 de abril de 1960, fecha en que cayó sobre la Tierra. Durante los 642 que permaneció en órbita realizó numerosos experimentos relacionados con la presión atmosférica, la ionosfera, los campos electrostático y magnético de la Tierra, los micrometeoritos y los cinturones de radiación.

Referencias
1.- http://nssdc.gsfc.nasa.gov/nmc/spacecraftDisplay.do?id=1958-004B.
2.- http://nssdc.gsfc.nasa.gov/nmc/experimentSearch.do?spacecraft=Sputnik%20%203.
3.- http://danielmarin.naukas.com/2009/02/20/medio-siglo-del-semyorka-parte-i/.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

El comienzo de la Era Espacial: la crisis del Sputnik

El lanzamiento del Sputnik-1, seguido a los pocos meses del Sputnik-2, causó una conmoción en la clase dirigente de los Estados Unidos, desencadenando una serie de acontecimientos que provocó el replanteamiento de políticas que abarcaban ámbitos tan diversos como la defensa, la investigación científica y técnica o la educación. Todos estos hechos que tuvieron lugar a finales de la década de los cincuenta del siglo XX, pero cuyas consecuencias se prolongaron mucho más en el tiempo, se engloban bajo la denominación de crisis del Sputnik .
Desde el punto de vista de la defensa resulta razonable pensar que si alguien es capaz de poner en órbita un satélite también puede usar esa tecnología para lanzar proyectiles de largo alcance de una parte de la Tierra a otra. Por tanto, nada tiene de extraño que en los Estados Unidos se tomaran medidas de carácter militar, incluyendo la creación de organismos como la Defense Advanced Research Projects Agency (DARPA) o la NASA (National Aeronautics and Space Act). Sin embargo, hay un aspecto en la crisis del Sputnik que siempre me ha llamado la atención porque no es inmediato comprender que se produjera. Me refiero al proceso de reforma de la enseñanza que se inició en los Estados Unidos y que luego se extendió a un gran número de países. Producto de este programa de reformas fue la denominada “STEM (science, technology, engineering and mathematics) education”, donde se planteaban los procesos de enseñanza aprendizaje de estas materias incidiendo en lo que hoy llamaríamos interdisciplinariedad.
La reforma no consistió en meros cambios burocráticos o de los currículos sino que se planteó de forma seria y profunda con una notable inversión en educación y en investigación educativa; se pensó que si se pretendía cambiar los patrones metodológicos e idear nuevos recursos didácticos era necesario investigar más en educación. Esto propició la formación de numerosos investigadores que pusieron las bases de las transformaciones que se debían realizar tanto en los currículos como en las metodologías (1). No deja de ser un hecho notable que la reforma educativa del Sputnik siga atrayendo todavía a estudiosos e investigadores -a modo de ejemplo ver (2) - y que permanezca presente en la memoria de los dirigentes de los Estados Unidos. Así, cuando en el año 2010 el presidente Obama se refería a la necesidad de aumentar la inversión en educación y ciencia, hablaba de propiciar un "New Sputnik Moment” (3).
Está claro que cuando la Unión Soviética lanzó con éxito el Sputnik alguien en los Estados Unidos con la suficiente lucidez se percató que detrás de ese evento había científicos, ingenieros y técnicos de diferentes niveles y de campos diversos, que habían adquirido una sólida formación en un sistema educativo eficiente o, en términos actuales, que había alcanzado la excelencia. También debió percatarse que este sistema educativo era superior al americano, y que si éste último no se reformaba no dotaría a sus profesionales de la cualificación necesaria en la ciencia y en la técnica para estar a la altura los logros conseguidos en La Unión Soviética. Resulta evidente el mérito de las personas que abordaron el asunto desde esta perspectiva y, también, la fortuna que tuvieron al ser escuchadas por aquellos que tenían el poder para acometer una reforma educativa de esta envergadura. Por sus consecuencias en la ciencia y en la cultura, quizás, este sea el hecho más relevante de la crisis del Sputnik.
Este aspecto del lanzamiento del Sputnik siempre me llamó la atención desde que, hace ya muchos años, asistí a una conferencia en la que el profesor que la impartía se refirió a la implantación en España de la denominada “Ley General de Educación y Financiamiento de la Reforma Educativa” (1970) –la ley del ministro José Luis Villar Palasí que, entre otras cosas, introdujo la famosa EGB-. Según el conferenciante, la profunda reforma educativa que dicha ley supuso era consecuencia de la oleada de transformaciones en la educación que la crisis del Sputnik había producido en los países que estaban bajo la influencia de los Estados Unidos.
El primer sello que mostramos en esta entrada homenajea en el centenario de su nacimiento a uno de los excelentes ingenieros aeroespaciales formados en la Unión Soviética. Nos referimos a Valentín Petróvich Glushkó (Валентин Петрович Глушко) (1908-1989), uno de los grandes diseñadores de motores de cohetes de la URSS y gran entusiasta de los viajes espaciales. El valor facial del sello es de 8 kopecks y como fondo de la imagen de Glushkó aparecen un esbozo de un diseño junto a un cohete en el momento del lanzamiento.




Siguiendo en la misma línea mostramos dos sellos que homenajean al “ingeniero jefe” Serguéi Pávlovich Koroliov (Серге́й Па́влович Королёв) (1907-1966) en el vigésimo aniversario (1977) del lanzamiento de Sputnik. El primero es un sello de Checoslovaquia con un valor facial de 20 hellers –el heller es la centésima parte de la corona-. El segundo es un sello de Guinea Ecuatorial donde aparece una imagen del Sputnik junto a otra de Koroliov en una medalla. Su valor es de 2 ekueles. El ekuele fue la unidad monetaria de Guinea Ecuatorial desde 1975 a 1985, año en el que se implantó el franco CFA de África central, moneda que comparte con otras naciones de la zona. Este sello pertenece al periodo comprendido entre 1972 y 1979, cuando el gobierno guineano emitió ingentes cantidades de series filatélicas de temáticas diversas dedicadas al coleccionismo.



Finalizamos con una nueva imagen del Sputnik-1. Esta vez procedente de un sello emitido en Mongolia para conmemorar “UNISPACE 82”, la conferencia sobre la explotación pacífica del espacio celebrada en Viena en agosto de 1982. El valor facial del sello es de 60 mongos. (La unidad monetaria de Mongolia es el Tugrik, cuya centésima parte era el mongo, que no se utiliza actualmente).



Referencias
1.- Úrsula Casanova y David Berliner, “La investigación educativa en Estados Unidos: el último cuarto de siglo”, Revista de Educación 312(1997) pág. 43-80.
2.- B. Ferreira Dos Santos, “La reforma del Sputnik en la enseñanza de la química escolar en La Argentina, 1956-1973”, II Jornadas de Enseñanza e Investigación Educativa en el campo de las Ciencias Exactas y Naturales Actas, II (2): 107-111, 2009. La Plata.
3.- http://thecaucus.blogs.nytimes.com/2010/12/06/obama-calls-for-new-sputnik-moment/?_r=0.